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Estudio de crecimiento 1-2019

apostol
José Rodriguez
January 14, 2019

Estudio de crecimiento 1-2019

Estamos terminando el año y Dios nos ha bendecido grandemente, pero este nuevo año que inicia…

¡VAMOS POR MÁS!

Vamos por más… es muy fácil decirlo, pero para lograrlo debemos entender y practicar lo que la Palabra de Dios nos dice. En Isaías 53 se profetiza que Jesús sería despreciado, desechado, sufriría dolores y experimentaría quebrantos (vs. 3); pero todo ese sufrimiento tendría un propósito y es el de traer salvación, paz y sanidad a nuestra vida (vss. 4-6). Por medio de Jesús ¡Somo salvos! Vamos a estar la eternidad con Dios; ¡Jesús es nuestra paz! Ya no tenemos que vivir en zozobra, temor o pleitos; ¡Somos sanos! La enfermedad no tiene autoridad para quedarse en nuestro cuerpo. Jesús renunció a defenderse ante los que lo maltrataban (vs. 7), renunció a tener una vida “normal” como ser humano (vs. 8) y, aún, a una buena reputación (vs. 9). Sin embargo él lo hizo sabiendo que al cumplir con todo esto vería su recompensa: “…verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos. Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.” (vss. 10-12). Somos la recompensa de Jesús; él murió para que fuéramos salvos, y resucitó para darnos la victoria sobre el pecado, la enfermedad y la muerte.

Jesús recuperó nuestra identidad, ¿cuál es nuestra parte para lograr el avance? El apóstol Pablo nos lo dice claramente en Efesios 4:1-6 “Yo, que estoy preso servir al Señor Jesús, les ruego que vivan como deben vivir quienes, como ustedes, han sido llamados a formar parte del pueblo de Dios. Sean humildes, amables y pacientes, y bríndense apoyo, por amor, los unos a los otros. Hagan todo lo posible por vivir en paz, para que no pierdan la unidad que el Espíritu les dio. Sólo hay una iglesia, sólo hay un Espíritu, y Dios los llamó a una sola esperanza de salvación. Sólo hay un Señor, una fe y un bautismo. Sólo hay un Dios, que es el Padre de todos, gobierna sobre todos, actúa por medio de todos, y está en todos.” Van a venir pruebas, desánimos, frustraciones, etc., pero para lograr el avance debemos vivir  como es digno de los hijos de Dios, porque tenemos un llamado de parte de Dios. ¡Vamos por más!

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