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Estudio de crecimiento 16-2019

apostol
José Rodriguez
April 17, 2019

Estudio de crecimiento 16-2019

Es muy bonito decir: Vive feliz. Pero en realidad ¿se puede vivir feliz? Todos  pasamos por momentos difíciles, hemos tenido pruebas y siempre las vamos a tener, entonces ¿En realidad, puede alguien ser plenamente feliz?

Ser feliz no depende de las personas, ni de lo que hagamos o dejemos de hacer; no    depende de lo que nos quiten o nos den; no depende de lo que tengamos; ser feliz depende de la percepción y del conocimiento que tengamos de Dios y de su Palabra. Salmos 16:11 dice que en la presencia de Dios hay plenitud de gozo y delicias a Su  diestra para siempre. Hay muchas cosas que podremos estar pasando tristeza, soledad, frustraciones, fracasos, desacuerdos, etc., pero hoy les quiero decir que en la presencia del Señor hay plenitud de gozo, y que ¡este es el tiempo de vivir, y de vivir feliz!

En Génesis 29 encontramos la historia de Lea, esta mujer sentía que su esposo no la amaba y decidió tener hijos para ver si su esposo la llegaba a amar; en el vs. 34 dice: “Ahora esta vez se unirá mi marido conmigo, porque le he dado tres hijos; por tanto, llamó su nombre Leví.” Empezó a tratar de ser feliz con sus propias fuerzas. Tal vez no estamos felices con lo que hemos logrado en la vida; pero el Señor Jesús tiene planes perfectos con nosotros; el Señor Jesús es todopoderoso y el pelea por nosotros; no estamos solos, Él esta con nosotros. Volvamos con Lea; llego el momento que ella concibió otra vez, pero ella entendió que podía cambiar el ambiente alrededor de ella, veamos el vs. 35: “Concibió otra vez, y dio a luz un hijo, y dijo: Esta vez alabaré a Jehová; por eso llamo su nombre Judá…” Ella dijo esta vez será diferente, esta vez yo no me voy a quejar, esta vez no voy a culpar a mi  marido, esta vez lo voy a hacer diferente; ella alabó a Dios y llamó a su hijo Judá, esta declaración de Lea trascendió; de la Tribu de Judá nació el rey David y nuestro Señor Jesucristo. Tal vez hemos tratado de ser felices con nuestra fuerzas, por eso no lo hemos logrado; pero esta vez hagámoslo diferente, aun en medio del dolor, alabemos a Dios, porque cuando empezamos a alabar a Dios las cosas  cambian; cuando vemos nuestras circunstancias difíciles y alabamos a Dios trascendemos y marcamos nuestras generaciones.

¡Es tiempo de vivir feliz!

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