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Estudio de crecimiento 19-2018

apostol
José Rodriguez
May 7, 2018

Estudio de crecimiento 19-2018

Es muy bonito decir: ¡Vive feliz! Pero en realidad, ¿se puede vivir feliz?

Todos pasamos por momentos difíciles, hemos tenido pruebas y siempre las vamos a tener, entonces ¿En realidad, puede alguien ser plenamente feliz? Ser feliz no depende de las personas, ni de lo que hagamos o dejemos de hacer; no depende de lo que nos quiten o nos den; no depende de lo que tengamos; ser feliz depende de la percepción y del conocimiento que tengamos de Dios y de su Palabra. Salmos 16:11 dice que en la presencia de Dios hay plenitud de gozo y delicias a su diestra para siempre. Hay muchas cosas que podremos estar pasando: tristeza, soledad, frustraciones, fracasos, desacuerdos, etc., pero hoy les quiero decir que en la presencia del Señor hay plenitud de gozo, y que ¡este es el tiempo de vivir, y de vivir feliz!

En Génesis 29 encontramos la historia de Lea, esta mujer sentía que su esposo no la amaba y decidió tener hijos para ver si su esposo la llegaba a amar; en el vs. 34 dice: “Ahora esta vez se unirá mi marido conmigo, porque le he dado tres hijos; por tanto, llamó su nombre Leví.” Empezó a tratar de ser feliz con sus propias fuerzas. Tal vez no estamos felices con lo que hemos logrado en la vida; pero el Señor Jesús tiene planes perfectos con nosotros; el Señor Jesús es todopoderoso y el pelea por nosotros; no estamos solos, Él esta con nosotros. Volvamos con Lea; llego el momento que ella concibió otra vez, pero ella entendió que podía cambiar el ambiente alrededor de ella, veamos el vs. 35: “Concibió otra vez, y dio a luz un hijo, y dijo: Esta vez alabaré a Jehová ; por eso llamo su nombre Judá…” Ella dijo esta vez será diferente, esta vez yo no me voy a quejar, esta vez no voy a culpar a mi  marido, esta vez lo voy a hacer diferente; ella alabo a Dios y llamo a su hijo Judá, esta declaración de Lea trascendió; de la Tribu de Judá nació el rey David y nuestro Señor Jesucristo. Tal vez hemos tratado de ser felices con nuestra fuerzas, por eso no lo hemos logrado; pero esta vez hagámoslo diferente, aun en medio del dolor, alabemos a Dios, porque cuando empezamos a alabar a Dios las cosas cambian; cuando vemos nuestras circunstancias difíciles y alabamos a Dios trascendemos y marcamos nuestras generaciones ¡Es tiempo de vivir feliz!

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