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Estudio de crecimiento 29-2019

apostol
José Rodriguez
July 15, 2019

Estudio de crecimiento 29-2019

“Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la   tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.” Mateo 6:10-11

Cuando recibimos a Cristo en nuestro corazón, el cielo se nos abre y el Señor nos dice, como le dijo a Bartimeo: ¿Qué quieres que te haga? (Mr. 10:51). ¡Esa es una oportunidad muy grande! El Señor nos hace esa pregunta porque quiere que sepamos que tenemos los CIELOS ABIERTOS.

En la Biblia, Dios nos enseña como nuestra oraciones pueden impactar el  cielo y la tierra. En Santiago 5:17-18 nos dice que existió un personaje llamado Elías, quien era igual a nosotros con errores, debilidades y pasiones de todo ser humano., pero cuando Elías oró fervientemente, impacto el cielo y la tierra, cambió la atmósfera, cambio el pronóstico del clima; Elías oró y tres años y medio no llovió, pero luego volvió a orar y llovió. Sin embargo durante el tiempo de sequía a Elías no le faltó provisión porque confió en Dios y sabía que tenía los Cielos abiertos; así debemos ser nosotros, creer que, como hijos de Dios, tenemos los cielos abiertos.

La llave principal para que tengamos los cielos abiertos es la ORACIÓN. Nosotros no oramos por emoción ni sentimentalismo, oramos por cosas relevantes que van a bendecir e impactar a nuestra familia, iglesia, ciudad, etc. No oramos para cubrir una necesidad; sino que oramos para traer el cielo a la tierra y tener resultado de nuestras oraciones. La oración ferviente es aquella que proclama fe. Vemos en la vida de Jacob en Génesis 32:22-30, Jacob tuvo una lucha con un varón hasta que rayaba el alba; cuando el varón ve que no lo puede vencer descoyunta el muslo de Jacob, pero aun Jacob se aferró mas al varón porque el sabía que la bendición de éste varón era traer el cielo la tierra, el entendió que el varón con quien el estaba luchando no era un hombre cualquiera, sino que era Dios mismo, por eso se aferró y le dijo: No te dejaré, sino me bendices. Fue tan ferviente la lucha de Jacob que el resultado fue que obtuvo la bendición de Dios al punto que él pudo exclamar “Vi a Dios cara a cara y fue librada mi alma.” Jacob pudo entender que la bendición de Dios, no solo le traía prosperidad económica, sino que le traía paz al alma, perdón de pecados, comunión con Dios. ¡Veámoslo, tenemos los CIELOS ABIERTOS!

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