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Estudio de crecimiento 35-2019

apostol
José Rodriguez
August 28, 2019

Estudio de crecimiento 35-2019

La clave para que una oración sea eficaz es Jesús. En Juan 15:5-7, la Biblia nos dice: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como  pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. Si  permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.”

No vemos nuestra oraciones contestadas porque no tomamos en cuenta a Jesús en la  toma de decisiones. Pedimos a Dios una casa, pero ya le preguntamos si es el momento para hacerlo? o ¿Si es el vecindario donde el quiere que la compremos?… Le pedimos por un nuevo empleo, pero ya le preguntamos ¿si él quiere que nos movamos de ese lugar? Quizá haya una persona a la que aún no le hemos hablado de Jesús; quizá sea un mejor salario, pero no nos permitirá congregarnos. ¿Qué nos dice Jesús? “ …separados de mi nada podéis hacer.”

¿Cómo nos aseguramos que estamos tomando en cuenta a Jesús en nuestras oraciones? Jesús mismo nos da la respuesta: “Si permanecéis en mí, y mis  palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.” Para permanecer en Cristo tenemos que estar alineados a él y su visión. En la oración conocida como “El Padre Nuestro” (Mt. 9:6) Jesús, antes de pedir algo personal dijo “venga tu reino”; cuando nos alineamos a Jesús lo primero que buscamos en nuestras oraciones es establecer el reino de Dios en la tierra: en nuestra casa, iglesia, trabajo, escuela, relaciones personales, etc. Otra vez Jesús nos dice “Busquen primero el reino de Dios y su justicia y  todo lo demás les vendrá por añadidura” (Mt. 6:33). ¡Vamos por más!

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