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Estudio de crecimiento 5-2019

apostol
José Rodriguez
January 28, 2019

Estudio de crecimiento 5-2019

Lo peor que le puede pasar a un hijo de Dios es no orar, porque es por medio de la oración que nos comunicamos con él. Nadie ni nada nos puede impedir orar porque podemos orar en todo lugar: en la casa, el trabajo, conduciendo el vehículo, haciendo la comida; en voz alta, en voz baja y aun en nuestra mente. Cuando no oramos se acercan las tinieblas (problemas, disensiones, falta de soluciones, pleitos, celos, etc.); pero cuando empezamos a orar se cumple en nuestra vidas Isaías 60:2 “he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti  amanecerá Jehová, y sobre ti será  vista su gloria. Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento.” La oración trae luz (soluciones, conocimiento, discernimiento, entendimiento) a nuestras vidas.

El Salmos 2 nos da un ejemplo muy claro del contraste entre orar y no orar: Cuando no oramos nos amotinamos y pensamos cosas vanas (1); empezamos a pensar que nosotros tenemos el control y que no necesitamos orar, leer la Biblia, congregarnos (2); no dejamos que Dios trabaje con nuestra familia, nos queremos liberar del lazo que nos une a él; no hacemos nuestro estudio bíblico en casa, no enseñamos a nuestros hijos a depender de Dios para su prosperidad (3). Y cuando empiezan a suceder calamidades en nuestro hogar y familia, entonces preguntamos ¿Por qué? (4, 5). Sin embargo cuando empezamos a orar oímos la voz de nuestro Padre que nos dice “Mi hijo eres tú; yo te engendré hoy. Pídeme y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra.” Este decreto solo lo podemos publicar cuando estamos en comunión con nuestro Padre (7,8).

El Salmo 2 termina con un consejo para nosotros los hijos de Dios, a quien el ha hecho reyes y sacerdotes (Ap.1:6, 5:10): Ustedes los reyes, pónganse a pensar; déjense enseñar, gobernantes de la tierra. Adoren a Dios con reverencia; y con alegría ríndanle culto. ¡Seamos prudentes y oigamos el consejo que nos da hoy nuestro Padre!

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