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Estudio de crecimiento 3-2017

apostol
José Rodriguez
January 16, 2017

Estudio de crecimiento 3-2017

La Biblia nos dice en Jeremías 6:16 “Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él,…” Cuando en este versículo habla de las sendas antiguas no se refiere que volvamos al legalismo, donde lo que nos gobernaba eran las costumbres; sino volver al modelo en el que actuaba la Iglesia en sus inicios. Vemos en el libro de los Hechos que cuando los discípulo predicaban, siempre tenían una palabra de      salvación y de liberación, los enfermos eran sanados solo con que la sombra de Pedro los tocara. ¿Por qué pasaba esto? ¿Por qué los discípulos tenían oraciones poderosas y efectivas? Por que ellos practicaban algo que la Iglesia ha dejado de buscar, a tal grado que ya casi ni se habla de eso, y es el hablar en lenguas. En 1 Cor. 14:2 nos dice “Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios…”; para   hablarle a Dios debemos utilizar el lenguaje de Dios, que no es ningún idioma conocido, sino que es un lenguaje           sobrenatural.

La Iglesia ha avanzado en muchas cosas, pero el hablar en lenguas ha menguado y, en algunas iglesias, ha desaparecido. Cuando oramos lenguas, no oramos en la mente, oramos en el espíritu y nos comunicamos con el Espíritu Santo; cuando nuestra  mente dirige  nuestras oraciones nos limitamos,  pero Cuando el Espíritu Santo las dirige soltamos las limitaciones y entramos en la revelación. Cuando oramos en lenguas, nuestras oraciones son perfectas y efectivas porque no esta interviniendo nuestra mente y no hay lugar a dudas. Cuando oramos en lenguas el diablo enloquece porque él no entiende el lenguaje del Espíritu (1 Cor. 2:14).

Hay muchos beneficios de orar en lenguas: 1.-Todas las cosas trabajaran para nuestro bien (Ro.8:28). 2.-Tenemos conciencia de que estamos en la presencia de Dios (1 Cor. 14:2). 3.-El espíritu Santo que sabe todas las imperfecciones que tenemos, nos lleva a la perfección (Ro. 8:26). 4.-Crece nuestra relación con Dios, y recibimos revelación; cambia la forma de ver las cosas, en vez de ver los problemas, vemos las oportunidades de mostrar el poder de Dios.

Volvamos a las sendas antiguas, como los discípulos, tomemos la decisión de entregarnos a la oración y a la Palabra (Hch. 6:4); démosle la importancia como se la daba Pablo (1 Cor. 14:18); busquemos ser llenos del Espíritu Sa

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