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Estudio de crecimiento 4-2017

apostol
José Rodriguez
January 23, 2017

Estudio de crecimiento 4-2017

Alejandro Magno fue un gran conquistador, ganó todas las batallas que el peleó, no hubo ejercito que lo pudiera vencer, pero murió alcohólico; todas la batallas físicas no lo pudieron vencer, pero la batalla interna lo aniquiló; el enemigo más grande que él tenía estaba dentro de él mismo. Algunas veces nosotros mismos conquistamos muchas cosas, pero por dentro tenemos cosas terribles; pero estamos en  la temporada de las primicias y tiempo de la conquista, hoy  vamos a aprender como conquistar nuestras finanzas. En Génesis 28:20-22 dice “E hizo Jacob voto, diciendo: Si  fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios. Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti.” Jacob estaba haciendo un pacto con Dios cuando no tenía nada; nosotros podemos hacer pacto con Dios aunque no tengamos nada, porque Dios no le interesa tanto lo que le vamos a dar, sino la fe con la que lo damos. A parte del pacto, Jacob entendió el diezmo, aún no había recibido lo que pidió y ya estaba diezmando. El diezmo no es de la ley ni de la gracia, el diezmo es una maravillosa oportunidad por medio de la cual Dios bendice nuestra finanzas (Malaquías 3:10-12).

El diezmo remueve nuestra mano de nuestras finanzas y   pone la mano de Dios—¿Quien será más poderoso para prosperar, nosotros o Dios?…  La mano de Dios en nuestra finanzas, es la que las hace crecer; la mano de Dios en   nuestro negocio hace que nuestro negocio crezca. Nuestra manos son limitadas, pero la de Dios es ilimitada ¡Cuándo diezmamos no hay límite para prosperar!

El diezmo cambia nuestro estado económico, la Biblia dice que el diezmo es santo (Lv. 27:32). La palabra santo significa que es “cortado, separado”. El dinero que recibimos viene de un mundo natural, desde el momento que entregamos el diezmo circuncidamos ese dinero, le cortamos toda inmundicia y maldición que pueda traer; cortamos  toda influencia y poder del diablo sobre nuestro dinero; el 90% que nos  queda es santificado y el 10% (diezmo) que entregamos es invertido en el reino de Dios. Dios entra en acción a bendecir tus finanzas. ¡Vamos a Diezmar!

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