El hombre suele aprender a no hablar mucho de lo que le pasa. A resolver, a seguir, a mantenerse firme, y eso está bien, pero también es verdad que nadie puede cargar todo el tiempo sin detenerse un momento.
Cuando pensamos en la Navidad, es fácil quedarnos con las luces, los regalos y las reuniones familiares. Todo eso es hermoso, pero la Navidad va mucho más profundo. Antes de ser una celebración, la Navidad es un mensaje.